|
Recién bañada, la joven asesinada tenía viruta de metal en su
cabello y la Policía no lo puede explicar
EL PRESIDENTE VÁZQUEZ TOMÓ INTERVENCIÓN DIRECTA EN LOS
ASESINATOS NO ACLARADOS EN LA CIUDAD DE MERCEDES
Aldo Roque Difilippo
LA REPUBLICA tuvo acceso al expediente completo del triple
crimen que terminó con la vida de la familia Gutiérrez Aguirre.
Junto a un par de colegas pudimos recorrer el voluminoso
expediente que terminó con el procesamiento de Mauro Gadea,
donde lejos de despejarse, surgen nuevas interrogantes en este
caso que ha sensibilizado a la opinión pública del departamento.
Mientras se prevé para este miércoles realizar la cuarta marcha
por el esclarecimiento total del triple crimen de Mercedes, y
que el Ministro del Interior recibirá a familiares de las
víctimas, LA REPUBLICA tuvo acceso al voluminoso expediente del
caso, donde algunas preguntas formuladas por los familiares
cobran vigencia y aparecen otras al conocerse detalles hasta
ahora no reveleados.
Este grupo de vecinos, indignados ante el horrendo asesinato de
los tres integrantes de la familia Gutiérrez Aguirre, se propone
movilizarse semanalmente buscando sensibilizar a las autoridades
pidiendo el esclarecimiento total del caso. La pasada semana le
entregaron a la juez Dra. María del Carmen Roybal más de 50
preguntas que ha generado la dilucidación de esta caso.
Preguntas que aumentaron ante los dichos de Mauro Gadea que
desde la Cárcel manifestó "yo no lo hice". Paralelo a ello,
pudimos saber que familiares de víctimas de otros asesinatos aún
impunes, ocurridos años atrás, intentan nuclearse en un
movimiento común que permita aportar respuestas a sus causas.
POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ
El voluminoso expediente de más de 400 páginas nos permitió
adentrarnos en la investigación de este horrendo asesinato
múltiple que sobresale por su crueldad en la historia policial
del departamento. Mediante su lectura pudimos ir reconstruyendo
la secuencia de los hechos desde que los compañeros de trabajo
del matrimonio Gutiérrez Aguirre ingresó a la fuerza a la casa
tras ver por la ventana que madre e hija estaban maniatadas y
presumiblemente muertas sobre la cama matrimonial.
Muchos de los elementos ya manejados por LA REPUBLICA fueron
confirmados al leer el expediente, surgiendo otros que
desconciertan, y generando nuevas interrogantes.
Como se recordará los cuerpos de Gladis (la madre) y Marisel (la
hija) fueron encontrados sobre la cama, maniatadas de pies y
manos. Mauro Gadea quien frente se confesó autor del crimen,
dijo que mató a Luis Gutiérrez en su taller, cruzó a la casa de
familia, ingresó con la llave apropiada, encañonó a Marisel
quien lo condujo a la pieza donde estaba su madre, exigiendo a
la muchacha que atara a Gladis, para posteriormente atarla.
Cuando fueron encontrados los cuerpos de las dos mujeres la
madre se encontraba de costado y atada, con un buzo rodeándole
el cuello, y la hija también atada, boca abajo, amordazada, con
rastros de haber sido estrangulada. Mauro Gadea confesó que no
pretendió ahorcarla, aunque la fotografía realizada al
practicársele la autopsia evidencia lo contrario. Ambas con un
balazo en la cabeza. Pero, ¿por qué Marisel tenía el cabello
lleno de viruta de metal siendo que terminaba de bañarse y no
había cruzado al taller de su padre? La viruta de metal
obviamente fue encontrada junto al torno de Luis Gutiérrez. ¿Por
qué ninguna de las dos mujeres opuso resistencia al intruso que
las encañonó? No se encontraron evidencias de lucha o
resistencia en la autopsia. ¿Por qué las dos perras de la
familia, que esa tarde había bañado Marisel, no ladraron? Cuando
ingresó la policía se hace notar que los animales no paraban de
ladrar. ¿Por qué sobre la mesa de la cocina fue encontrada una
botella de cerveza, sin abrir, y en otro lugar de la casa una
botella vacía de vino? Según testimonios, ninguno de los tres
integrantes de la familia consumía alcohol. ¿Por qué había gran
desorden en la casa? En su momento se dijo que era un relativo
desorden, pero las fotografías muestran todo lo contrario,
especialmente en un ropero y una cómoda. Si el asesino fue Mauro
Gadea o los dos morochos fronterizos que él acusó: ¿cómo
hicieron para ingresar a la casa con un importante manojo de
llaves como era el llavero de Luis Gutiérrez? Si como dijo Mauro
Gadea los asesinos son un par de sicarios profesionales: ¿por
qué se llevaron cosas sin valor, e incluso algunas que podrían
incriminarlos como las alianzas de casamiento de la pareja? ¿Por
qué si eran sicarios profesionales de la frontera lo buscaron a
Mauro Gadea? ¿No era más sencillo cumplir con el trabajo y
marcharse sin dejar rastro?
En la escena donde fue asesinado Luis Gutiérrez surgen nuevas
interrogantes. De las fotografías que pudimos observar resulta
por lo menos difícil que alguien pueda ejecutar a una persona
sin que se dé cuenta. Estaba en un lugar difícil de acceder por
las dimensiones y por el tumulto de cosas. A la policía y las
personas que ingresaron al taller les costó ubicar el cuerpo de
Gutiérrez, que si bien estaba bajo una lona se veía un
importante charco de sangre. Incluso una de las personas que
acompañó a la policía y que terminó descubriendo el cuerpo
ingresaba habitualmente a ese taller y con esta ventaja igual le
costó encontrarlo.
Mauro Gadea dice que mató a Gutiérrez de atrás y sin mediar
palabra. ¿Por qué el rostro de Luis Gutiérrez tiene importantes
hematomas? ¿Por qué sus manos evidencian heridas? Si bien son
las manos de un trabajador las fotografías muestran importantes
erosiones en el dorso.
NO TENGO PERDÓN POR LO QUE HICE
En su primera declaración Gloria Esther Delfante de Gutiérrez,
doña Lola, mamá de Luis Gutiérrez dice que vio en el patio de la
casa a "un hombre gordo". En declaraciones posteriores ya habla
del "hombre de la campera verde", y agrega que esa noche vio
pasar por la calle a un hombre que se detuvo frente a la casa de
los Gutiérrez Aguirre y que realizó una seña extraña, aunque en
una de sus tantas declaraciones afirma que si bien tiene buen
oído "sólo me embroma la vista".
En su confesión, Mauro Gadea es preciso y frío, aunque a decir
verdad, falto de detalles que pudieran despejar dudas. Comienza
expresando "no tengo perdón por lo que hice" relatando
mecánicamente los hechos. Manifiesta que se encontraba sin
trabajo, sin dinero, que había estado en ese taller hace algún
tiempo, y que por un mecánico sabía "que este Gutiérrez era
bruto hijo de puta", lo que lo motivó ir a en esa dirección a
robar. Agrega que las armas las compró en Montevideo en
diferentes oportunidades a "un morocho" en precios que van de
los $ 650 a los $ 800. O es casualidad o Gadea tiene fijación
con los morochos, ya que los que acusó de ser los sicarios
también lo eran. Curiosamente, agrega que a las armas las probó
en el patio de su casa. Cabe acotar que su casa es una vivienda
del Siav, como tantas otras, con un fondo que no sobrepasa los 4
metros.
Evidentemente que de sus declaraciones surgen una gran cantidad
de preguntas que no le fueron formuladas. Ahora Mauro Gadea se
encuentra a la búsqueda de un abogado, ya que el Dr. Víctor Gil
presentó su renuncia. De no conseguirlo defenderá su caso el
abogado de oficio, y de sus declaraciones realizadas, ya en su
calidad de procesado, deberá dar algunas explicaciones.
Fundamentalmente, si existe ese par de morochos, cómo hicieron
para contactarlo, y evidentemente por orden de quién cumplieron
el trabajo. En su oportunidad el Ministro del Interior, Dr. José
Díaz manifestó que "es muy preocupante que aquí en Uruguay
estemos buscando sicarios que operan en el crimen organizado".
De confirmarse la teoría de los sicarios: ¿quién o quienes son
la conexión local y cuál fue el verdadero móvil del triple
crimen?
Diario LA REPUBLICA, Montevideo, página 12, 24 agosto 2006
|