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Periodista de LA REPUBLICA fue expulsado del Juzgado por una actuaria

ABOGADO DEL ACUSADO POR TRIPLE CRIMEN DE MERCEDES DIJO QUE NO CONFÍA EN LA POLICÍA

 

Aldo Roque Difilippo

El Dr. Diego Durand dijo no tener confianza en la investigación que lleva adelante la policía en torno al triple crimen ya que "descartan la prueba que ellos quieren". El abogado de Mauro Gadea manifestó que no le merecía confianza las actuaciones que la juez letrado encargó a la Dirección de Investigaciones tras las nuevas declaraciones de su defendido. El Dr. Durand afirmó que la Dirección de Investigaciones de Soriano  "hace lo mismo que ocurrió en el caso de Canelones en que trabajé. Lleva a declarar a las personas, les hace equis pregunta, levanta el teléfono, llama a la jueza, le dice "vino a declarar Fulano, le preguntamos tal cosa, respondió tal cosa; entendemos que no es relevante", y descartan la prueba que quieran. Por eso es que pedimos que sea la Dra. Roybal la que tome testimonio a las personas que incluimos en el escrito presentado".

Como adelantáramos el Dr. Durand pidió por escrito a  la Dra. María del Carmen Roybal diligenciar varias pruebas en procura de aclarar completamente el triple crimen de la familia Gutiérrez Aguirre, ocurrido el 3 de julio pasado. En dicho pedido se incluye un nuevo testimonio al ex novio de Marisel Gutiérrez, a doña Lola Delfante (abuela de la joven), a vecinos de la casa de la infortunada familia, a un testigo que vio a Mauro Gadea  en una club deportivo, el 3 de julio a la misma hora en que se consumaba el crimen. Adelantando que se entrevistará con el Dr. Guillermo López, médico forense que practicó la autopsia a los tres cuerpos, y con el jefe del Instituto Técnico Forense, el Dr. Guido Berro, con la finalidad de evaluar la información que le aportara el Dr. Ruben Wernik donde se concluye que las tres personas fueron asesinadas por un diestro, siendo que Gadea es zurdo.

El Dr. Durand se entrevistó con el Insp.  May. Washington Curbelo, jefe del equipo de investigadores designado por el Ministro José Díaz para revisar la investigación de este caso. "No quedé conforme", comentó el Dr. Durand. "Fue una entrevista en la cual Curbelo dijo que él es simplemente coordinador", pero que "tengo confianza en el trabajo que realiza el Crio. Insp. Roberto De los Santos del DOE".

 

HISTORIA DEL ARMA

Paralelo a ello se conocieron algunos detalles de la historia del arma que fue utilizada en el triple crimen. Como se recordará en la casa de Mauro Gadea se incautaron tres pistolas con silenciador, todas con la numeración borradas. Las pericias de balísticas determinaron que una de ellas fue la que mató a la familia Gutiérrez Aguirre. De acuerdo al trabajo realizado por los técnicos se pudo reconstruir la numeración del arma, determinándose que había sido vendida en Mercedes. Pero esta historia guarda otra historia tan complicada como la dilucidación total del triple crimen. Según pudieron establecer los colegas del periódico Acción de Mercedes, la pistola 7,65 utilizada  en el triple crimen fue entregada, por un coleccionista, como parte de pago, en una armería de Mercedes. Este episodio ocurrió "hace unos 14 años", donde este coleccionista de armas, tras adquirir algunas armas, además de dinero entregó un revólver 357 y una pistola 7,65 (la utilizada en el triple crimen). "Poco tiempo después el coleccionista, al presentar la renovación de su registro ante el Servicio de Material y Armamento del Ejército -relatan los colegas de Acción-, tuvo problemas ya que le saltaba que esas armas estaba en su poder". En virtud de que tampoco figuraban en el stock de armas usadas de la armería mercedaria. Ante el reclamo de este coleccionista el encargado de la armería realizó un movimiento administrativo "adjudicándole la pistola y el revólver a una persona que había comprado un arma en la sucursal (de la empresa) de Paysandú". El rastreo del arma llegó hasta esa persona de Paysandú que pudo establecer que había comprado solamente un arma, un revólver calibre 22, y no esas dos que le adjudicaron. Por lo que ahora se procura establecer a quien fue vendida el arma utilizada en el triple crimen, pero también si el encargado de la armería la vendió "en negro", en provecho propio o con conocimiento de los propietarios del comercio.

 

¿Y ESTO?

En una inexplicable reacción la actuaria del Juzgado Letrado echó de la sede judicial a LA REPUBLICA y a un colega de un diario de Mercedes, impidiéndole que pudieran acceder a un expediente que habían solicitado.

Al parecer las diferentes audiencias que se han venido realizando en torno al triple crimen, y otras instancias judiciales han, aumentado el natural nerviosismo de la sede judicial. Es que en los últimos días las oficinas de calle Roosevelt y Varela han sido el centro de atención de la opinión pública, y quizá ello fue el motivo que desencadenó la inesperada reacción de la Esc. Cristina Zefferino, actuaria del juzgado.

El pasado martes este corresponsal junto al colega de Diario Acción de Mercedes, concurrimos a la sede judicial respondiendo a la inquietud de un profesional del medio que pretendía mostrarnos el expediente de uno de sus defendidos. Un trámite habitual, donde el Dr. Víctor Gil nos trasmitió sus apreciaciones en torno a uno de sus defendidos, y para un conocimiento mas objetivo de la causa, su intención era que pudiéramos acceder a los pormenores del caso a través del propio expediente. La situación no pasaba de un mero trámite, en un expediente donde la justicia ya dictó sentencia, determinación a la cual, como es habitual en estos casos, el profesional pretende apelar.

Una vez que el Dr. Víctor Gil accedió al expediente de su defendido, nos lo entregó para que pudiéramos leerlo, provocando la reacción de la Esc. Cristina Zefferino, actuaria del juzgado, quien prácticamente sin mediar palabra se lo quitó de las manos a este corresponsal, interrogándonos sobre que hacíamos en el Juzgado y los motivos por los cuales queríamos ver dicho expediente. Culminando con un "acá solamente pueden estar quienes fueron citados. Así que ustedes no pueden estar. Se van".

Para evitar que la situación  subiera de tono, junto al colega de Acción nos retiramos del juzgado. Cabe acotar que concurrimos al juzgado junto al Dr. Víctor Gil, simplemente porque el profesional nos trasmitió la inquietud, pero que podríamos haber concurrido sin su asistencia y el trámite hubiera sido el mismo, en virtud de que la justicia ya se expidió y dictó sentencia en torno al caso por el cual queríamos interesarnos. Por lo que, aunque la actuaria no quiera, seguiremos concurriendo al juzgado en el entendido que cumplimos con nuestro trabajo y no violentamos ninguna norma como para ser  expulsados de una oficina pública.

 

 

Diario LA REPUBLICA, Montevideo, página 14, 29 de setiembre de 2006

 

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