|
La Policía pidió informes a la Brigada de Narcóticos para
conocer los hábitos de la joven malograda
ENCONTRARON HUELLAS DACTILARES EN ESCENARIO DEL TRIPLE CRIMEN
QUE SACUDIÓ LA CIUDAD DE MERCEDES
Aldo Roque Difilippo
Escenas de dolor y desesperación se vivieron en el entierro del
matrimonio García Aguirre y su hija que fueran brutalmente
asesinados el pasado martes.
Los cuerpos habían sido llevados al Instituto Técnico Forense
donde se les practicó la autopsia, tras la cual regresaron a
Mercedes, directamente al Cementerio donde fueron sepultados.
Aproximadamente 200 personas, entre familiares, amigos, y
compañeros de trabajo, acompañaron los tres cuerpos, donde el
único orador fue el obispo Carlos María Colazzi.
En un hecho singular, los tres cuerpos ingresaron al Cementerio
local en horas de la noche, en virtud de que la Intendencia de
Soriano dispuso un sistema de iluminación especial para que
pudiera procederse a la inhumación de los cuerpos. En un acto
cargado por la congoja y la impotencia.
SIN PISTAS
Paralelo a ellos la investigación policial continúa, aunque sin
resultados a la vista, y con más incertidumbres que certezas.
Los asesinatos del matrimonio compuesto por Luis Eduardo
Gutiérrez Delfante, y Gladis Ermelinda Aguirre Galain, junto a
su hija Marisel Flora Gutiérrez Aguirre tiene más que
desconcertados a los investigadores al caerse una de las
posibles pistas donde se hizo comparecer a un familiar de las
víctimas que fue traído desde el departamento de Colonia.
En la jornada del pasado miércoles se realizaron diferentes
pesquisas técnicas, además de las indagatorias a nivel policial
y judicial. Pero finalmente, de acuerdo a la resolución de la
justicia este familiar fue dejado en libertad, al no comprobarse
las presunciones que se manejaban. Por lo que la investigación
pareció volver al comienzo.
Trasendió también que la policía sorianense pidió la
colaboración de la la División de Homicidios de la Jefatura de
Policía de Montevideo y del Departamento de Narcóticos, que está
realizando una investigación del entorno en que se movía en la
capital la joven asesinada.
Dentro de los nuevos elementos que han aparecido, pudo saberse
que se recogieron huellas dactilares, aunque fragmentarias, que
vienen siendo cotejadas. Además las pericias realizadas por el
Instituto Técnico Forense (ITF) concluyó en que los tres
disparos fueron realizados por la misma arma, calibre 32,
realizados con una pistola 7.65. Según manifestaciones a los
colegas del diario Acción, los técnicos del ITF concluyeron en
que "esto fue hecho por un sicario, alguien que maneja el arma a
la perfección, no le tembló el pulso en ningún momento".
Aseverando también que los tres fueron ejecutados por la misma
persona.
VARIAS MUERTES
Este dramático caso trajo a la memoria de los mercedarios los
sonados casos ocurridos en los últimos, un par de ellos aún sin
resolverse.
En setiembre de 1997 el cuerpo del pai Daniel Cuestas aparecía
en su casa, amordazado, maniatado, y con 9 puñaladas,
constituyéndose en uno de los casos mas crueles que recuerda la
historia policial de Soriano, dadas las condiciones en que fue
encontrado el occiso. El segundo, cobró la vida del empresario
Gualberto Yauzá, cuyo cuerpo fue encontrado en su aserradero
presentando un impacto de bala.
En setiembre de 2002 el entonces Jefe de Policía de Soriano Insp.
May.(R) Eduardo Olivera Montes manifestó a LA REPUBLICA que en
el crímen de Yauzá se encontraba resuelto en la órbita policial
y "lo unico que falta es la confesión". Agregando "el elemento
probatorio la policía de acá los había encontrado". Pese a estas
afirmaciones este caso sigue sin resolverse.
En junio de 1999 un funcionario policial, y a su vez taxista,
Pedro Nicanor Brussain Fernández, también fue brutalmente
asesinado a manos de cuatro individuos que subieron al taxi y se
hicieron llevar a Paysandú. El policía murió de dos puñaladas y
posteriormente fue metido en el baúl del vehículo que fue
incendiado.
En diciembre de 2002 una apreciada vecina de la ciudad, la
poetisa Amanda Cerrutti murió tras ser brutalmente agredida por
tres individuos que ingresaron a su casa a robarla. La
infortunada mujer falleció tras algunos días de agonía y sus
agresores terminaron tras las rejas.
Pero este caso, además de tener desconcertados a los
investigadores, golpeó fuerte en la sensibilidad de los
mercedarios, no sólo por ser un asesinato múltiple, sino por la
frialdad y violencia con que fue consumado.
Diario LA REPUBLICA, Montevideo, página 12, 7 de julio de 2006
|